lunes, 10 de julio de 2017

ÁRBOLES DE BUENOS AIRES: EL LAPACHO

En Argentina se lo conoce como lapacho, en Bolivia como tajibo y en México como primavera, en Venezuela como Araguaney, en Brasil como ipê y en Paraguay como tajy.  Pero también puede recibir estos nombres, según las variedades, cañaguate, cañaguatillo, guayacan o tealo. Es el árbol nacional de Venezuela (tabebuia chrysantha), Paraguay (tabebuia heptaphylla) y El Salvador (tabebuia rosae). En Buenos Aires lo introdujo el paisajista Carlos Thays, el arquitecto que le cambió la cara a la ciudad, a comienzos del siglo XX. Galería de imágenes 



Es una especie nativa de América, desde el norte argentino hasta México. La variedad plantada en Buenos Aries es el Lapacho Rosado. Es un árbol de buen porte que alcanza los 30 m y su copa semigloba representa más de la mitad. Sus flores aparecen al fin del invierno, entre julio y septiembre, justo antes del rebrote. Son grandes, de forma tubular y la corola es rosada de unos 4 cm de largo. La corteza es dura y de color castaño grisáceo y se le atribuye popularmente funciones medicinales en afecciones renales.

Su nombre oficial es Tabebuia  y hay más de cien variedades en toda América, desde Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina hasta México y el Caribe. Las hay de floraciones amarillas, blancas, rosadas y rojas purpúreas, por lo que en muchos países se la utiliza con fines de decorativos urbanos y ornamentales en plazas y parques. La especie que se da en Argentina es Tabebuia Impetiginosa, más conocida como Lapacho Rosado.

Las variedades reciben distintos nombre populares, tales como cañaguate, cañaguatillo, guayacan o tealo. En Argentina se lo conoce como lapacho, en Bolivia como tajibo y en México como primavera, en Venezuela como Araguaney, en Brasil como ipê  y en Paraguay como tajy, que en guaraní quiere decir “fuerte, resistente”

Es el árbol nacional de Venezuela (tabebuia chrysantha), Paraguay (tabebuia heptaphylla) y El Salvador (tabebuia rosae). Esta última especie, de raíces profundas, resistente al smog, se le utiliza en la ornamentación urbana.


Características Generales del Árbol.

Las hojas son de color verde oscuro. Se disponen de a pares y en forma opuesta. Por cada nudo se disponen juntas y forma contraria.  La hoja es compuesta. Está digitada con 5 a 7  foliolos, que nacen de un eje común, y se disponen como los dedos de una mano abierta.  Un foliolo  es  cada una de las piezas separadas en que a veces se encuentra dividido el limbo de una hoja. Y limbo la lámina que comúnmente forma parte de la anatomía de una hoja.

La corteza externa está surcada por marcas de color gris. Es áspera y al ser raspada se vuelve de color pardo. Internamente es fibrosa, de color marrón claro, casi rosado. Al realizarle un corte, despide un aroma suave a resina vegetal.

El tamaño es particular, teniendo en cuenta su altura. La copa tiene forma de campana. Esto se debe a que sus ramas se doblan hacia afuera y tienen el follaje concentrado en los extremos.  Es un árbol grande. Alcanza una altura que oscila entre los 20 y los 35 metros. Algo así como un edificio de 10 plantas.  El diámetro del tronco, a la altura del pecho (150 cm del suelo) varía entre los 60 y 160 cm, en edad adulta. El crecimiento promedio del diámetro es de 0,50 cm por año, si se desarrolla en un bosque natural.

El fruto  es una cápsula lineal cuyo largo puede ser entre 20 y 35 cm y el anchova de 1 a 1,5 cm. Al madurar es de color castaño. Se abre longitudinalmente en dos valvas que contienen unas 150 semillas aladas, lo que favorece su expansión por el viento.  El fruto comienza a aparecer en agosto y finaliza en octubre.  

Las flores son de gran valor ornamental en los medios urbanos, por sus características de inflorescencia (grupo de flores en una misma rama). Tienen forma de tubo, con una longitud que varía entre los 5 y los 8 cm, con forma de campana con 5 lóbulos redondeados desiguales. En el mes de mayo, el árbol pierde todas sus hojas y empieza la floración, que se mantiene hasta el mes de julio.

La madera es fuerte, dura y pesada. Su promedio es de 990 a 1010 kg por metro cúbico. Tiene un veteado suave y una textura fina. Se la reconoce por su extrema dureza, su estabilidad al ser secada y por su resistencia bajo tierra.  Se la suele utilizar como postes, construcciones, carrocerías y machinbrados.  En la carpintería para usos domésticos y ornamentales  no es popular, porque es difícil de trabajar por su dureza.

Leyenda sobre el origen

Tupâ o Tupavé o Tenondeté es el dios supremo de los Guaranies, es la deidad que creó la luz, el universo. Su residencia es Kuarahy, el sol. Y desde ese foco de luz, dio origen a los guaraníes.

La leyenda sobre el árbol comienza cuando Tupä  resuelve la separación de los hermanos Tupí y Guaraní. Antes de la partida de ambos, Tupä le dice a Guaraní: “Los dos son hermanos y siempre serán conquistadores de tierras. El símbolo de sus conquistas  será este árbol, que llamaré Tajy. Y se diferenciarán de otras tierras por el color de sus flores y la fortaleza de su tronco”.  Les  entregó las semillas que había traído de Ivaga y ambos emprendieron el camino. 

Así es como explican los guaraníes la expansión de este árbol por toda américa, Es importante aclarar que la Ivaga, significa paraíso en  idioma guaraní . 


Leyenda del Lapacho Blanco y La Viudita. 
(Leyenda Qom-Toba. Comunidad indígena del norte argentino. Provincias de Chaco y Formosa)

Hace muchísimo tiempo en la zona central del Chaco vivía una comunidad de aborígenes qom. Vivían de la caza y de la pesca, que por ese entonces era abundante. Niagasit, un caciquillo fuerte, valiente y hermoso, iba a casarse con la hija del cacique llamada Chona. Niagasit mantenía a su anciana madre a quien adoraba, y ésta a su vez veneraba a su hijo y a su futura nuera.

Pero un año se produjo una gran sequía que secó las aguadas y alejó a los animales. Entonces los jóvenes qom tuvieron que ir a lugares más alejados y bajos en búsqueda de alimentos. Fue así que fueron a las tierras del Machagai.

Pero allí, una madrugada, los indios Moqoi, tradicionales enemigos de los Qom, les tendieron una emboscada. En la lucha algunos murieron y otros fueron hechos prisioneros. Unos pocos se escaparon y regresaron a la comunidad. Allí anunciaron la muerte de Niagasit. Terriblemente apenada por la infausta noticia, su madre murió esa misma noche.

Pero Niagasit no había muerto. Sólo fue herido y hecho prisionero. Esa noche se fugó y al día siguiente llegó con los suyos. Allí se encontró con el doloroso espectáculo de que su madre muerta iba a ser enterrada. Niagasit acompañó el cortejo. La mujer fue enterrada a la usanza indígena. Dejaron la cabeza afuera y la cubrieron con ramas. Niagasit no volvió con sus pares a la toldería. Cuando quedó solo, cortó las trenzas blancas de su madre y se las ciñó a su frente en señal de dolor. Así permaneció varios días inmóvil frente al cadáver hasta que el piadoso Dios lo convirtió en el más hermoso árbol de nuestra flora: el lapacho blanco, erguido y elegante como él y con flores blancas como las trenzas de su madre. Y a su inquieta novia, que iba y venía, la convirtió en un pajarito que vuela, sube y baja, que nunca queda quieto: la viudita.




Con información de
http://es.wikipedia.org/wiki/Lapacho y el Centro de Datos para la Conservación de  la  Secretaria del  Ambiente del gobierno de Paraguay.

jueves, 6 de julio de 2017

ÁRBOLES DE BUENOS AIRES: EL CEIBO

Se llama ceibo, seibo, bucré, sanaduva, gallito o árbol del coral. Y a su flor se la conoce como flor de coral  o pico de gallo. Es el árbol y la flor nacional de Argentina y Uruguay. Se halla en lugares bajos inundables, y a lo largo de los cursos de agua del Gran Chaco (en el corazón de subcontinente sudamericano) y la Mesopotamia argentina y en las riberas uruguayas. Galería de imágenes en Flikr:  https://www.flickr.com/photos/sarmiento-cm/albums/72157661253718823




Es un árbol de porte bajo con una copa irregular. Alcanza de 10 a 12 metros de altura y un diámetro de 50 a 80 cm. El tronco es irregular. La hoja es de forma oval, lanceolada. La flor es hermafrodita de color rojo intenso, muy carnosa. Es muy común en el río Paraná. Es una especie originaria de Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay.

El ceibo pertenece a la familia de las leguminosas. Su nombre científico es Erythrina Crista-galli. Es de porte mediano. El tronco es bajo, simple, irregular y leñoso. Se ramifica a muy pocos metros del suelo. Su madera es blanda, liviana y de color blanco amarillento en su interior; en su aspecto exterior la corteza es esponjosa, cubierta de abundante corcho y de tonalidad gris oscura. La hoja es compuesta, caediza de forma oval, lanceoladas.



La flor es hermafrodita de color rojo intenso, muy carnosa, dispuestas en inflorescencia arracimadas, son pentámeras, completas y de simetría bilateral. Estos racimos se asemejan a la cresta de un gallo, razón por la cual el naturalista Carlos Linneo le dio el nombre de Erythrina crista-galli (Ery -tro = rojo, crista galli = cresta de gallo). Las plantas florecen de octubre hasta abril, según cada región. El fruto es una vaina larga y encorvada, seca, chata que tiene entre 10 y 20 cm. de largo aproximadamente y de 2 a 3,5 cm. de ancho donde se alojan 2 a 6 semillas. Estas son de forma arriñonada de color castaño oscuro.



Es una especie originaria de Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Se halla en lugares bajos inundables, y a lo largo de los cursos de agua del Chaco. Es muy común en el delta del río Paraná. Tolera suelos saturados de agua y sus semillas son transportadas por el agua germinando en sitios tales como bancos de arena donde ayudarán a estabilizar la tierra y formar islotes en los cursos de los ríos. En Argentina está distribuido desde la frontera norte hasta el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

En Argentina fue declarada flor nacional el 23 de diciembre de 1942, mediante el decreto 138474/42 del gobierno nacional. La iniciativa fue del ingeniero Alberto V. Oitaven, quien se desempeñaba como Director de Paseos y Jardines de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Entre las consideraciones que presentó, para  impulsar su propuesta, destacó “Que la flor del ceibo, cuya difusión abarca extensas zonas del país, ha sido evocada en leyendas aborígenes y cantada por poetas, sirviendo también de motivo para trozos musicales que han enriquecido nuestro folklore, con expresiones artísticas de hondo arraigo popular y típicamente autóctonas”.

Con información de:

viernes, 8 de enero de 2016

MUSEO DE ARTE DE TIGRE

Ahora funciona el Museo de Arte de Tigre que contiene importantes colecciones de arte moderno latinoamericano.  La fama de este edificio,  de estilo academicista ítalo-francés, se debe a que  fue la sede del Tigre Club y su casino; ambos contiguos al Tigre Hotel, lugares que concentraban la vida social, y deportiva de la clase alta de Buenos Aires, en la primera mitad del siglo XX. Está ubicado en la costanera del río Lujan, en el Paseo Victorica 972 de la localidad de Tigre, a 32 km de la capital argentina.




Al final, los acontecimientos hicieron que este lugar se convirtiera en un museo de importancia por las colecciones de arte latinoamericano contemporáneo que alberga. El ahora Museo de Arte de Tigre es uno de los edificios más característicos de una época y estilo de vida de Buenos Aires. Aunque situado en la localidad de Tigre, a 32 km de la capital argentina, fue en otro tiempo, un punto neurálgico de la vida social y deportiva de los sectores más acomodados. 

Todo comenzó en la última década del siglo XIX. El 12 de febrero de 1890 se inauguró el Tigre Hotel, un sitio que en poco tiempo se convirtió es el lugar clave para reuniones, fiestas y descanso de la clase alta de Buenos Aires. Por esos años, la confluencia de los ríos Tigre y Lujan, que posteriormente desaguan en el Delta del río Paraná, era el sitio predilecto y  excluyente de la burguesía porteña para la práctica de los deportes náuticos. Y dos décadas después de la apertura del hotel, un grupo de empresarios y hacendados se planteó la alternativa de fundar un club con instalaciones adecuadas para la práctica del golf, el tenis, el cricket, el remo y la navegación a vela.

viernes, 4 de diciembre de 2015

LA CASA DE LOS PAVOS REALES



Es una de las obras destacadas de Virginio Colombo. Un arquitecto italiano afincado en Buenos Aires que aporto importantes obras al modernismo en la ciudad. Dentro de un eclecticismo inserto en el Art Nouveau, la Casa de los Pavos Reales  debe su nombre a los 8 ejemplares, esculpidos en piedra gris, colocados en la estructura de granito rojizo de los balcones del primer piso. Construida en 1912, acaba de cumplir 103 años.  



 https://www.flickr.com/photos/sarmiento-cm/albums/72157661539815589


La Casa de los Pavos Reales impacta por sus detalles y la  estructura de sus balcones. Es una muestra destacada del modernismo en Buenos Aires. Una ciudad que se caracteriza por tener una arquitectura de estilos diversos, técnicamente impecable y artísticamente notables. El edificio de  Virginio Colombo encaja a la perfección en esa definición. Dentro del eclecticismo inserto en el Art Nouveau, está es una de las obras más conocida y mencionada de este arquitecto italiano que encontró el Buenos Aires el espacio propicio para desarrollar su obra.

El nombre no es una simple mención. En los documentos oficiales, también se refieren de esta forma a este edificio ubicado en la Avenida Rivadavia, en el barrio de Balvanera, con cuatro portales residenciales (3216,3220, 3222 y 3236), tres plantas en el primer cuerpo, dos en el segundo, 14 departamentos residenciales en total y construido en 1912.  

Este nombre casi literario no es antojadizo, se debe a los cuatro pares de pavos reales esculpidos en piedra gris, enfrentados de a pares, de casi dos metros de largo y colocados debajo de las ventanas de la primera planta en el frente del edifico. También podría haberse llamado “La Casa de los Leones”, pero no fue así. Al fin y al cabo, los ocho leones que sostienen los cuatro balcones de la segunda planta tienen una magnitud mayor que los pavos reales. Pero las aves están insertas en un conjunto de hojas y volutas que decoran los balcones de granito color rojizo y que contrasta con el gris de los animales.  Ese detalle las hace más destacables.

lunes, 16 de noviembre de 2015

ÁRBOLES DE BUENOS AIRES: EL JACARANDÁ



Su nombre viene de la lengua tupí-guaraní hakuã (que tiene perfume) y renda (sitio, lugar). En suma, ha sido traducida al castellano como “fragante”. Es un árbol de follaje caduco, de gran porte y resistencia – hasta 18 metros de altura – copa ancha y ramificada – entre 4 y 6 metros de diámetro – una longevidad de más de 100 años y vistosa floración, presente en ramilletes de 20 a 30 centímetros de flores color azul violáceo durante los meses de noviembre a diciembre y en ocasiones en febrero. El fruto es leñoso y con forma de castañuelas. Es oriundo de Brasil, Bolivia, Paraguay y el noroeste de Argentina. Y fue introducido en Buenos Aires por el paisajista francés Carlos Thays.






Su nombre viene del guaraní hakuã (que tiene perfume) y renda (sitio, lugar). En suma, ha sido traducida al castellano como “fragante”. Es un árbol de follaje caduco o semicaduco, de gran porte y resistencia, copa ancha y ramificada, vistosa floración y una longevidad de más de 100 años. Es oriundo de Brasil, Bolivia, Paraguay y el noroeste de Argentina. Y fue introducido en la ciudad de Buenos Aires por el paisajista Carlos Thays en la primera década del siglo XX. 

viernes, 23 de octubre de 2015

MURALISMO EN BUENOS AIRES


Buenos Aires no es una ciudad que se caracterice por el muralismo. Pero desde hace unos años, los murales, el graffiti  y al arte callejero o “street art”, han encontrado espacio y estimación entre sus habitantes. Nuevos creadores se han incorporado, ganado espacio en  una ciudad que combina el arte con su mejor tradición arquitectónica. Aquí una vista general de este fenómeno, pasando por los murales del Subterráneo de Buenos Aires, las Galerías Pacífico, la Galería Santa Fe, el muralismo combativo de Ricardo Carpani y el Grupo Espartaco o la temática social en el arte mural de Quinquela Martín en La Boca. 

Galería de imágenes en este enlace a Flickr

 


Mural de Martín Ron y Nase en la esquina de Scalabrini Ortiz y Soler del barrio de Palermo, en Buenos Aires
El efecto sobre el espectador, la interacción de la obra con su entorno, las posibles reacciones de los observadores y otras preocupaciones por el estilo, han marcado desde siempre la obra de los artistas. En ese contexto, el mural es una disciplina que busca dejar el caballete, el taller y sus paredes, la galería y sus focos, para instalarse en medio del espacio público.

En la ciudad de Buenos Aires, en el comienzo de las expresiones artísticas murales, ese espacio público estuvo restringido a las iglesias. Luego le siguieron las cúpulas de los grandes teatros o cines, las entradas y vestíbulos de los edificios, las galerías comerciales y especialmente las nuevas estaciones del transporte subterráneo. Más tarde, el mural empezó a tener un lugar destacado en las paredes de las calles o en las alturas de las medianeras de los edificios. Al final, la fachada de muchas casas son decoradas con murales temáticos o expresiones libres. Así, Buenos Aires, que no es una ciudad con la tradición muralista de México – por ejemplo – está teniendo una progresión significativa de esta manifestación artística. Al mismo tiempo, junto a ese impulso, se produce una revalorización de los murales existentes y que por diversas razones fueron condenados al olvido.  

viernes, 2 de octubre de 2015

“HOMENAJE A BUENOS AIRES”, Mural de Guillermo Roux.



“Homenaje a Buenos Aires” es el nombre que Guillermo Roux le dio al mural que realizó en el hall central del edificio que perteneció al Banco de Boston, en la zona de las Catalinas Norte en el centro de la ciudad de Buenos Aires. La obra es una alegoría al sincretismo cultural producido en la ciudad a fines del siglo XIX y comienzos del XX, donde las mezclas entre lo autóctono y la inmigración dieron nacimiento al tango.




Todo empezó en medio de la mayor crisis económica, política y social de Argentina. Algo similar a la que ya había tenido este país en 1890. Pero en el 2001 fue peor aún. Ese año la Fundación Banco de Boston (ahora banco ICBC) hizo una convocatoria para la realización de un mural en el hall central del edificio de la calle Della Paolera 265, sede de la institución. La idea de la propuesta artística había sido sugerida por el arquitecto César Pelli, diseñador y constructor de la torre situada en la zona de Catalinas Norte, contigua a la Avenida Leandro N. Alem, y que se la conoce popularmente como la “Torre Bank Boston”.

El ganador del concurso fue Guillermo Roux, uno de los artistas argentino más reconocidos en el ámbito nacional e internacional. Roux se ubicó en el conocimiento del gran público al obtener el Gran Premio Internacional de la XIII Bienal de San Pablo en 1975. Luego siguió una amplia y variada trayectoria en diferentes países. En el año 2007 la ciudad de Buenos Aires lo reconoció con el título de “Ciudadano Ilustre de la Ciudad”.   Y hace menos de dos años, expuso veintiuna obras suyas en la estación de subterráneos San José de Flores. Fue un homenaje de la empresa – en ocasión de la inauguración de la nueva estación – al artista que nació en ese barrio el 17 de septiembre de 1929. Su nombre siempre se cuenta entre los grandes artistas argentinos.