“Homenaje a Buenos Aires” es el nombre que Guillermo Roux le dio al mural que realizó en el hall central del edificio que perteneció al Banco de Boston, en la zona de las Catalinas Norte en el centro de la ciudad de Buenos Aires. La obra es una alegoría al sincretismo cultural producido en la ciudad a fines del siglo XIX y comienzos del XX, donde las mezclas entre lo autóctono y la inmigración dieron nacimiento al tango.
Todo empezó en medio de la mayor
crisis económica, política y social de Argentina. Algo similar a la que ya había
tenido este país en 1890. Pero en el 2001 fue peor aún. Ese año la Fundación
Banco de Boston (ahora banco ICBC) hizo una convocatoria para la realización de
un mural en el hall central del edificio de la calle Della Paolera 265, sede de
la institución. La idea de la propuesta artística había sido sugerida por el
arquitecto César Pelli, diseñador y constructor de la torre situada en la zona
de Catalinas Norte, contigua a la Avenida Leandro N. Alem, y que se la conoce
popularmente como la “Torre Bank Boston”.
El ganador del concurso fue
Guillermo Roux, uno de los artistas argentino más reconocidos en el ámbito
nacional e internacional. Roux se ubicó en el conocimiento del gran público al obtener
el Gran Premio Internacional de la XIII Bienal de San Pablo en 1975. Luego
siguió una amplia y variada trayectoria en diferentes países. En el año 2007 la
ciudad de Buenos Aires lo reconoció con el título de “Ciudadano Ilustre de la
Ciudad”. Y hace menos de dos años, expuso veintiuna obras
suyas en la estación de subterráneos San José de Flores. Fue un homenaje de la
empresa – en ocasión de la inauguración de la nueva estación – al artista que
nació en ese barrio el 17 de septiembre de 1929. Su nombre siempre se cuenta
entre los grandes artistas argentinos.