miércoles, 3 de abril de 2019

RESERVA ECOLÓGICA COSTANERA SUR: LOS CAPRICHOS DE LA NATURALEZA

La Reserva Ecológica Costanera Sur es el espacio protegido más grande de la ciudad de Buenos Aires.  Un área de 350 hectáreas a puro verde, con una vegetación salvajemente ordenada  por la gestión  del Gobierno de la Ciudad, en colaboración con asociaciones ambientalistas. La circunvalación tiene una extensión de 7,9 km. Es un sitio RAMSAR, está en la lista de humedales destacados del mundo. Es un lugar accesible, ubicado a escasos metros de la City porteña, el corazón económico, financiero  y político de Argentina. En el canal de  You Tube El Jinete Imaginario tienen videos explicativos del área.




La Reserva Ecológica Costanera Sur de la Ciudad de Buenos Aires, es uno de esos lugares que crecen a contramano y a pesar de todo. Un montón de escombros destinados a crear una isla artificial en el Río de la Plata, a escasos metros de la City porteña, destinada a albergar residencias de  gente con poder, al final terminó siendo lo que se ve. Un espacio de 350 hectáreas  a puro verde, con una vegetación salvajemente ordenada  por la gestión  del Gobierno de la Ciudad, en colaboración con asociaciones ambientalistas.
La Reserva es el espacio protegido más grande de la ciudad de Buenos Aires.  Además, está a tiro de piedra del espacio álgido urbano, donde se concentra la mayor parte del poder económico, financiero y político de Argentina. Es un lugar de fácil acceso. Discurre en forma paralela a la antigua Costanera Sur, que se extendía entre la  Avenida Córdoba (al norte) y la Avenida Brasil (al sur). Esa avenida Costanera  (ahora lleva el nombre Intendente Hernán Giralt) hoy es un paseo invadido por puesto de comida al paso. Es decir, casi en la mitad de su recorrido no es paseo sino patio de comida. Los que elijan circular por ahí, poco tendrán del entorno natural adyacente y mucho de humo, olor de carne a la parrilla y otras cosas del arte culinario autóctono, además de puestos pequeños donde artesanos y otros que no lo son, ofrecen sus productos al turista ocasional.
También es un lugar de fácil acceso, porque este entorno natural se ha desarrollado junto al antiguo Puerto Madero. La costanera es una consecuencia de esta obra de ingeniería. El puerto se  terminó en 1898,  luego de 10 años de trabajo. Y quince años después, se pensó en aprovechar la estructura para construir un paseo paralelo. Así nació el paseo de la costanera que se inauguró en 1919. Fue un centro recreativo de gran convocatoria entre los porteños. No solo por la posibilidad del baño en el río, sino también porque dio lugar a la apertura de diversos locales donde por las tardes y noches se ofrecían espectáculos musicales y teatrales para amenizar las veladas de los paseantes. Esta costanera funcionó a pleno hasta mediados de la década de 1970. Y en los años ’80 su agonía fue lenta. El espacio que hoy conocemos como Reserva, había invadido por completo el paisaje de la costa porteña. El horizonte, ya no se veía desde la costanera, sino desde los bordes de este nuevo lugar semi salvaje  que crecía incontrolable frente a la ciudad.

Balneario y Costanera Sur. 1935 (AGBA) 





Así nació la Reserva 
La enciclopedia digitial Wikipedia da una explicación clara y sencilla de cómo surgió este lugar.
“Se encuentra en un gran terreno ganado al río, al rellenar una porción del mismo con los escombros de las demoliciones realizadas para la construcción de autopistas urbanas (como la Autopista 25 de Mayo) de la ciudad de Buenos Aires en las décadas de los 70 y 80. El proyecto original planteaba una avenida central o axial de oeste a este que sería la continuación de la avenida Rivadavia o de la Avenida de Mayo o ambas y un abanico de avenidas que se abriría aproximadamente desde el límite oriental de Puerto Madero y que concluirían en una avenida costanera semicircular. Entre estas avenidas se construirían edificios en torre”.
Pero la idea de un centro escindido de la ciudad, no tuvo en cuenta al enorme capacidad del río por acumular limo, raíces y plantas acuáticas que luego se  constituyen en bañados, que terminan siendo islas naturales. Así se fue construyendo desde siempre el delta del río Paraná, tributario del río de la Plata. Ese delta, hoy avanza lentamente sobre el área de origen de este río. Por lo tanto, cualquier barrera transversal al curso natural, era el elemento preciso que necesitaba el río para terminar su trabajo.
La Dictadura Militar 1976/83 fue reemplazada por el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, tras la debacle nacional por la Guerra de las Malvinas (abril/junio 1982). Las arcas del Estado no estaban para mega obras, con el agravante de que los estudios técnicos indicaban que el “piso” del terreno era poco resistentes y  en constante transformación. El resultado fue que no hubo ninguna construcción y mientras tanto el rió y las aves fueron haciendo su trabajo natural.
En 1986 varias asociaciones ambientalistas piden que se declare la zona como área verde protegida. La propuesta es impulsada por la Fundación Vida Silvestre, Aves Argentinas y Amigos de la Tierra, entre otras. Y el 5 de junio de ese año,  el Concejo Deliberante de la ciudad (el parlamento municipal de entonces) declaró el sitio como Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica. Hoy, el lugar es un gran humedal que ha sido declarado sitio RAMSAR (Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas).

Información básica
La Reserva tiene dos entradas. Uno a la altura de la calle Viamonte (por el norte) y otra en la avenida Brasil (por el sur), siendo esta la más concurrida los fines de semana. Aquí se encuentran instaladas, las dos ferias artesanales y los puestos de comida. El  conjunto escultórico Fuente Monumental Las Nereidas (de la artista tucumana Lola Mora) es una obra cumbre del arte argentino contemporáneo. Y se encuentra en la entrada al espigón de la antigua costanera y de la actual Reserva.
Originalmente los recorridos eran estrechos senderos que los voluntarios, que sostenían su desarrollo, le iban ganando a la vegetación. Pero luego de varios años de incendios provocados (probablemente por especuladores inmobiliarios) el gobierno municipal construyó caminos consolidados de ripio. Unos para la circulación de los visitantes, con cartelería indicando los riesgos y precauciones, y otros para el personal especializado en incendios con sus respectivos móviles.
La circunvalación tiene una extensión de 7,9 km. Pero una red de caminos interiores también permite hacer recorridos más cortos. El más sencillo tiene 2,2 km. Es el Camino de los Lagartos. Va desde la entrada de Brasil hasta la de Viamonte. Es una línea paralela a la Costanera, solo separada por la laguna de los coipos. Es un tramo arbolado, que forma una galería en la mayor parte de su recorrido. Es el camino más frecuentado por los visitantes.
Los runners, los corredores,  los senderistas y los aficionados al trekking siempre eligen el tramo más largo. Hacen el recorrido de derecha a izquierda, empezando por el camino del lado sur hasta llegar a la costa y seguir por el Camino de los Sauces, hasta el Punto de Encuentro. (una intersección sobre la costa del río, donde confluyen 4 caminos interiores). Luego empalman ese camino con la línea costera de juncales y ceibales, hasta el Camino de los Alisos que finaliza en la entrada de Viamonte. El recorrido completo incluye el tramo del  Camino de los Lagartos, antes comentado.












En el centro está la traza del Camino del Medio. En perspectiva, es como  una continuación de la calle Hipólito Irigoyen en el lado sur de la Plaza de Mayo. Este camino separa a dos de las cuatro lagunas existentes. La Laguna de los Patos (en el lado sur) y la Laguna de las Gaviotas (en el lado norte). La otra laguna de envergadura es la ya mencionada de los Coipos. Y  otra de menor dimensión  es la Laguna de los Macaes,  que poco a poco se va convirtiendo en un bañado.
En su interior, en el aspecto biológico y ambiental,  el lugar es el sitio de 314 variedades de aves, 23 especies de reptiles, 26 de peces, 14 de anfibios, y 19 especies  de mamíferos. Los aficionados a la botánica pueden encontrar 600 variedades de plantes y 44 de hongos. Y los entomólogos pueden encontrar hasta 850 especies de artrópodos.  
Una descripción más detallada de las variedades, van a encontrar en este enlace a Wikipedia y especialmente en el portal Reserva Ecológica Costanera Sur. Sus miembros se definen así: “Un grupo de observadores asiduos concurrentes a la reserva fueron los iniciadores de este proyecto. Varios objetivos los aglutinaban: dar a conocer la riquísima vida silvestre de Costanera Sur, difundir la observación de aves como una actividad recreativa y destacar la importancia de la conservación de la naturaleza”. 
También pueden encontrar información específica sobre variedades y especies animales y vegetales en BIORECS (El sitio de la diversidad biológica de la Reserva Ecológica Costanera Sur) y en este enlace del proyecto  Naturalist
La entrada es libre y gratuita. Solo las mascotas, y los vehículos a motor tienen cerrada la entrada. Está abierta de martes a domingos. Cierra los lunes por tareas de mantenimiento y los días de lluvia por seguridad. Los horarios en invierno (abril a octubre) son de 8 a 18 hs. Y en verano (noviembre a marzo) son de 8 a 19 horas.
También hay visitas guiadas varios días a la semana. Y suele  haber visitas algunos anocheceres de luna llena. Todas las  consultas sobre estas dudas y preguntas, las pueden resolver entrando al  área de turismo del portal del Gobierno de laCiudad.

Fotos: César Manuel Sarmiento y Balneario_Costanera_Sur_(Archivo_GCBA,_1935)
NOTA: Están disponibles  videos explicativos del recorrido en el Canal de You Tube El Jinete Imaginario. Son dos Listas de Reproducción con 10 y 9 videos respectivamente.


miércoles, 6 de marzo de 2019

SAN TELMO: A PESAR DE TODO


Es el barrio viejo de Buenos Aires. Va desde la barranca de Punta Catalina (extremo sureste del Parque Lezama) hasta el Zanjón de Granados (actual calle chile). Tiene 1.3 km cuadrados (0,5 millas cuadradas) y una población de alrededor de 26.000 habitantes. Es el barrio más pequeño de la ciudad y el más densamente poblado (20/km cuadrado). Junto al barrio de Monserrat que le sigue hasta la Plaza de Mayo, es al área fundacional de la ciudad. Lo que se conoce como el Casco Antiguo. Pero de nada le ha servido a ambos sitios para conservar el patrimonio. La voracidad inmobiliaria y la capacidad depredadora de restaurantes for export, lo tienen en la encrucijada de sostener su solera a pesar de todo.
La imagen es de la calle Estados Unidos, entre las trasversales Defensa y Bolívar. La toma está realizada a 200 metros del más conocido rincón del barrio: la Plaza Dorrego. Pero por mucho que insista la promoción turística,  el rincón que mejor se ha conservado y resistido los embates de la  nueva construcción, es esta calle en todo el trayecto que va desde el Bajo (antiguo límite del río de la Plata, hoy transformado en Av.  Paseo Colón) hasta la Av. 9 de Julio. Artería más conocida por ser la “autopista” de las manifestaciones que confluyen en el Obelisco, el Congreso Nacional o en la Plaza de Mayo.
El mérito del patrimonio cultural y arquitectónico que aquí se conserva, no es una obra gubernamental, sino una vocación de los vecinos y propietarios de estas viviendas. También ahora aparecen nuevos propietarios con vocación por remodelar, sosteniendo el pasado.
Conservar el adoquinado y las viejas vías del  tranvía fue un triunfo de los vecinos. Opusieron fuerte resistencia para impedir que el gobierno local lo reemplazara por un moderno asfalto, estilo autopista. Fue un combate del final de la primera década de este siglo. Y de paso, también se opusieron al reemplazo de las viejas farolas del siglo XIX por unas más contemporáneas de diseño, que tenían mucho de “modernosas”, antes que “de diseño”.
La calle Estados Unidos es un lugar apacible, un poco al margen de la vorágine de turistas que más bien revolotean por la Plaza Dorrego y las tiendas para “turistas” de la calle Defensa o de los escaparates de los locales de antigüedades que todavía le plantan batalla al avance de restaurantes. En la calle Estados Unidos, sobre todo los días de semana, se puede caminar y sentir el pulso del viejo barrio,  tal como era en tiempos de vecindad trabajadora, al margen de la agitación turística.
La calle Estados Unidos tiene además un “sol propio”. Justo al atardecer,  cuando se acaba el día, el sol elige el  oeste de la esta calle. En la última media hora de luz intensa, el sol desciende lentamente en línea con la calle. Es la única donde se ve el globo amarillento rojizo descender casi en línea recta. En contraste con los árboles, las sombras, los claro oscuros y el contraluz se proyectan sobre el empedrado.  

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Foto: ©sarmiento-cms 

jueves, 28 de febrero de 2019

LA ARTISTA ADOLESCENTE

¿Tendrá 15 años? Tal vez. Quizá menos. Pero tiene una habilidad musical como un baterista de muchos escenarios en la vida. Se  acompaña con una grabación que apenas se escucha, desde un equipo elemental que controla quien tal vez su madre que - por cierto - está embarazada.
¿Es esta su vocación? ¿Es ella ahora mismo un artista? No lo sé. Por el momento es su trabajo diario en la esquina de Florida y Viamonte en el centro de Buenos Aires. Seguramente la han corrido los más artistas callejeros más grandes de la Av. Córdoba y Florida (mucho más concurrida) o los tangueros de Lavalle y Florida (esquina hiper concurrida). Pero aunque no es de las mejores esquinas, ella ha logrado crear un público fiel y generoso, que la sigue diariamente al menos unos minutos. Y por supuesto, deja su contribución.
¿Qué sucederá con ella más adelante? Es un misterio. Porque en las horas en que debería estar escolarizada, esta niña/adolescente/mujer está trabajando de artista callejera. Sin duda no tiene otra salida. No sabemos sus posibilidades de futuro. Pero queremos imaginar que seguirá progresando en su capacidad técnica, que aparecerá su caudal artìstico y un día - no sé cuándo - la veamos en algunos de los grandes escenarios del rock o del blues.
Buenos Aires, como muchas otras ciudades, tiene un ejército bien pertrechado de músicos que ocupan los huecos  de los espacios más concurridos y transitados.  Algunos grandes músicos empezaron en las calles. El ejemplo más famoso es el de Edith Piaf en un barrio marginal de Paris. En el panorama autóctono, tenemos a Raúl Barbosa quien cansado del ninguneo de la industria cultural local, emigró a Francia. Pero los primeros meses no fueron pródigos en contratos  en teatros y locales, entonces se mudó con su  acordeón chamamecero y litoraleño a las calles de París. Luego, claro, el éxito se dio por vía natural: su talento lo amerita.

Esta  niña/adolescente/ mujer hoy no tiene nombre. No importa que yo escriba que se llama María, Ayelen, Marcela o Karina. Porque  ella es una de las tantas niñas/adolescentes/mujer que viven  en los grandes centros urbanos argentinos, a donde la miseria se instaló hace muchos años y no está dispuesta a irse. Ella hoy es una representación de una generación de argentinos que nació sin oportunidades. Muchos terminarán en la droga y su vida será in justamente corta. Otros permanecerán en la miseria hasta el fin de sus días. Ella  - igual que algunos pocos – eligió una tangente: la de expresarse a través de la música. Otros eligen el fútbol como vía milagrosa. Ella se decidió por el arte. Aunque tal vez todavía no sepa los elementos complejos de la expresión artística, porque su formación no le alcance para saberlos. Pero el empeño que muestra en cada golpe s obre los parches de su batería, indican o preferimos pensar que llegará lejos. 
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martes, 26 de febrero de 2019

EL VIEJO ESTILO EN EL 639 DE LA CALLE ESTADOS UNIDOS


Los barrios de San Telmo y Montserrat, son los sitios fundacionales de la ciudad de Buenos Aires. Son los lugares donde también se verifica el poco apego al patrimonio histórico cultural que han tenido y tienen las autoridades nacionales y de la ciudad. Esa vocación se perdió. Se terminó aproximadamente al comienzo de los años ‘50 del siglo pasado. En los años ‘40 se extinguió la última generación de la oligarquía liberal, ilustrada y positivista que le dio forma a Argentina y a  la ciudad. A partir de ese momento, todo fue picota, destrucción y abandono del patrimonio.
Bajo el pretexto de modernizar la ciudad, aún hoy se sigue autorizando la demolición de edificios y casas que fueron orgullo de la arquitectura de Buenos Aires. Poco a poco se le ha ido quitando identidad. No solo a la ciudad, sino también  a las nuevas generaciones que han crecido en  medio de edificios planos, cargados de vidrio y aluminio, con un mal gusto o desprecio absoluto por el diseño.
La calle Estados Unidos (desde el comienzo hasta la Av. 9 de Julio) conserva viviendas de diferentes épocas. Todas ellas se mantienen por vocación particular de sus propietarios. Aunque va creciendo en los últimos 10 años, una costumbre o moda, de comprar viejas casas en los viejos barrios para reciclarlas e intentar recuperar su tradicional aspecto.  Eso está ocurriendo, no solo en San Telmo y Montserrat, sino también en la zona este del barrio de Barracas y en el viejo Palermo, aunque hoy tengo nombres tan exóticos y traídos de los pelos como “Palermo Soho” o “Palermo Hollywwod” o “Palermo Queen”.

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Imagen: ©sarmiento-cms

ALGUNAS LUCES SOBRE PEDRO DE MENDOZA


El Bar Británico no tiene terraza. Solo un par de mesas sobre las angostas veredas de la esquina de Brasil y Defensa. Pero desde su interior se puede ver el acceso principal al Parque Lezama. Sus grandes ventanales de 10 por 3 metros permiten una visión óptima sobre el conjunto escultórico en honor a Pedro de Mendoza y Luján, el primero de los dos fundadores que tuvo la ciudad de Buenos Aires. El otro fue Juan de Garay. Pero el primero, oriundo de Guadix, miembro de una familia noble de la provincia de Granada, no tuvo suerte en el primer emplazamiento de la ciudad. El 3 de febrero de 1536 instaló el fuerte que bautizaría como "Santa María de los Vientos Finos", un nombre sugerido por el capellán de la expedición de Mendoza, devoto de la Virgen del Buen Ayre.
Esa Buenos Aires duró hasta 1542. Su emplazamiento fue en esta punta de la barranca sobre el Río de la Plata, que años más tarde se conoció como Punta Catalina. Estas luces que se hoy se ven desde la terraza del Bar Británico, están emplazadas en el mismo lugar donde se instaló el primer casería de lo que muchos años después sería Buenos Aires.
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Imagen: ©sarmiento-cms

miércoles, 14 de noviembre de 2018

PLAZA DE MAYO. EL CENTRO DE LA HISTORIA


La plaza es siempre el corazón de un pueblo o ciudad. Hay plazas muy famosas en todo el mundo por razones específicas. La mayoría de ellas está asociada a un acontecimiento histórico o un hecho político o cultural o artístico. Por ejemplo la Piazza de San Marcos (Venecia) la Plaza de Tlatelolco (Ciudad de México) la Place de la Concorde (París) o Trafalgar Square (Londres). Y esa gran galería de sitio memorables, también hay un lugar para la Plaza de Mayo de Buenos Aires. Para los argentinos no es una plaza, es el centro de la historia, de su historia como país.



En septiembre de 2006 se estrenó  en la plaza la instalación artístico sonora  Mayo, Los Sonidos de la Plaza (1945-2001). Fue un trabajo de musicólogo y periodista Martín Luitt que definió su trabajo como “una inmersión sonora en la historia”. De más está decir que la presentación ese 10 de septiembre fue todo un éxito. Los porteños acudieron en  número como para llenar el recinto y escuchar  los sonidos del 17 de octubre de 1945 o los murmullos al principio y los cánticos después de las rondas de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo o el discurso de Alfonsin desde el Cabildo en el estreno de la nueva democracia.
Aquella propuesta sonora solo era posible porque la plaza es algo más que un recinto de encuentros de la sociedad porteña. La Plaza de Mayo es la caja de resonancia para lo bueno y para lo malo de todo lo que ocurra en la sociedad argentina. Los límites emocionales de la plaza son las  fronteras de Argentina. Los límites físicos son apenas dos manzanas delimitadas por las calles Rivadavia, Balcarce, Hipólito Irigoyen y Bolívar. Un lugar ubicado en el extremo Este de la ciudad pegado al Río de la Plata en sus orígenes, aunque ahora el río ha quedado bastante lejos por la constante expansión de la ciudad sobre la costa.



La plaza es el sitio donde Juan de Garay puso el famoso tronco que simbolizaba la justicia, para dejar fundada por segunda vez la ciudad. Fue el 11 de junio de 1580, cuarenta y cuatro años después de la primera fundación de Pedro de Mendoza en febrero de 1536. Esta fue en las barrancas del actual Parque Lezama. Pero Garay prefirió los bajos de esta zona de la costa. A partir de ahí, trazó las mensuras que establecerían las titularidad de las tierras repartidas entre el casi centenar de hombres que lo acompañaron desde Asunción del Paraguay.



El 25 de mayo de 1941, ciento treinta y un años después del primer gobierno patrio argentino,  la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos, colocó una plaza de bronce al pie de la Pirámide de Mayo (realizada por el escultor Manuel F. Vilaboa) con un texto que refleja fielmente la historia del lugar:
“En esta Plaza Histórica el fundador Juan de Garay plantó el símbolo de la justicia el 11 de junio de 1580. La Plaza Mayor fue desde entonces el centro de la vida ciudadana donde el pueblo celebró sus actos más solemnes como sus fiestas y expansiones colectivas. La Reconquista y la Defensa de la ciudad culminaron en la Plaza Mayor que se denominó Plaza de la Victoria. En 1810 fue el glorioso escenario de la Revolución de Mayo y en 1811 levantose en ella la Pirámide conmemorativa de la fecha patria: hechos trascendentales de la Historia Argentina se sucedieron en la Plaza de la Victoria. Aquí el pueblo de Buenos Aires juró la Independencia de la patria el 13 de septiembre de 1816 y la Constitución Nacional el 21 de octubre de 1860. El edificio de la Recova Vieja, demolida en 1884 fue un rasgo característico en los tiempos de la Independencia y de la Organización Nacional”.
La Plaza de la Victoria a la que se refiere el texto era el actual sector oeste de la plaza, del lado del Cabildo y culminaba en la Recova Vieja que no era otra cosa que un gran mercado de frutos del país, donde se aprovisionaba el pueblo de la pequeña ciudad que era entonces Buenos Aires. Al otro lado, del lado Este, en dirección al río, estaba la Plaza del Fuerte, cuya muralla este daba directamente sobre el agua. El espacio que ocupaba ese fuerte   es donde está la actual Casa Rosada, como comúnmente se conoce a la Casa de Gobierno, sede de la Presidencia de la Nación. La Plaza de la Victoria era denominada Plaza Mayor durante la época virreinal y al demolerse la Recova Vieja pasó a denominarse Plaza de Mayo en honor al 25 de Mayo, fecha del primer gobierno argentino y que dará lugar al comienzo de un largo proceso que culminará con la Declaración de la Independencia en 1816.



La vida del lugar hoy tiene muy poco que ver con sus orígenes. Es un lugar de trasiego intenso desde las primeras horas del día, incluso un poco antes que aparezca el sol sobre la costa del río. Alrededor se sitúan la Catedral metropolitana, El Cabildo antiguo, la sede central del Banco de la Nación Argentina, la Casa Rosada, el Ministerio de Hacienda y Economía, las oficinas centrales del principal organismo impositivo del país, la AFIP, además de otros edificios de bancos y aseguradoras. La plaza también es el eje del principal centro económico y financiera del país, conocido como La City Porteña. Todo esto explica por sí solo,  la gran cantidad de personas que circulan por ella a lo largo del día. Además de los turistas que,  por cierto, no son pocos.

Galería de imágenes en Flickr en los  álbumes  Plaza deMayo – Amanecer (I) y Plaza de Mayo – Amanecer (II)

NOTA: para una información más pormenorizada, sugiero consultar estos enlaces de Wikipedia y Arcón de Buenos Aires

miércoles, 17 de octubre de 2018

MURALES A LA CARTA


Cuando en 1812 Juan Bautista de Elorriaga construyó esta casa de dos plantas a cien metros de la Plaza de Mayo de Buenos Aires, no pensó que, dos siglos después, sus paredes se iban a convertir en el “lienzo” propicio para artistas especializados en el arte callejero o el Street Art. La esquina de la calles Defensa y Alsina ha tomado por estos días el color de los lugares sorpresa. En períodos variables, las paredes de lo que se conoce como Altos de Elorriaga muestran  diferentes expresiones del arte mural que crece en forma sostenida desde hace unos años en la ciudad.  Hoy  la casa forma parte del acervo turístico de la ciudad. Es la casa más antigua que se encuentra en pie y además se puede recorrer en visitas concertadas con la Oficina de Turismo porteño.  




La casa ha sobrevivido a pesar de todo, como la mayor parte del patrimonio cultural de Buenos Aires. En la primera década de este siglo su estado era verdaderamente ruinoso, a punto de derrumbarse. En final de la década de 1980 fueron sus últimos años de actividad comercial en  la planta baja. La parte alta de la vivienda estaba fuera de uso desde mucho tiempo antes. Y hasta 1950 se puede decir que mantenía cierta prestancia. Luego fue subocupada o mal ocupada por comerciantes eventuales que nada hicieron por sostener una edificación de mucho riesgo como es esta.
Poca información hay sobre la casa y alguna especulación respecto del arquitecto que la construyó. Se piensa que fue Saturnino Segurola, hermano de Leocadia Segurola,  esposa de Elorriaga. Una calle de Buenos Aires lleva el nombre de este sacerdote que fue director de la Biblioteca Nacional e impulsor de la vacunación antivariólica. Se afirma que la construcción se completó  en 1820 y Elorriaga vivió unos pocos años más, quedando la propiedad en manos de los Segurola.



Desde 1970 forma parte del patrimonio del Museo de la Ciudad, cuya sede principal están en la acera de enfrente en la misma esquina. Es un conjunto de edificios formado por la Casa de los Altos de la Estrella (construida en 1894) y la Casa de los Querubines (construida en 1895).
La esquina tuvo muchos usos, sobre todo en el aspecto comercial, pero nunca fue el centro de atracción por alguna manifestación cultural y mucho menos artística. La aparición de estas expresiones en sus paredes empieza a sentirse como algo natural entre los miles de trabajadores que circulan por la zona, especialmente a los funcionarios del máximo organismo impositivo argentino (AFIP) desde cuyas ventanas se ven toda la casa y sus murales renovables.



Las expresiones de arte callejero en este caso, reafirman la expansión de estas manifestaciones en la ciudad, que vienen creciendo de manera sostenida en producciones de alta calidad. Todo esto contribuye a reafirmar el crecimiento del muralismo argentino, cuyos orígenes se encuentran un siglo atrás con las obras de Jorge E. Spilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Fernado Fader, Benito Quinquela Martín o Ricardo Carpani, entre otros.
Sobre el muralismo en la ciudad de Buenos Aires pueden consultar las notas de este mismo blog:
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También pueden ver en Flickr  otras producciones fotográficas de murales de Buenos Aires. 

// Muralismo en Buenos Aires 

// Educación o Esclavitud

// Ilusiones entre sueños

// Calle Lanín. Arte y Vida Cotidiana