martes, 5 de diciembre de 2017

ANTES CAMPO DE MARTE, AHORA PLAZA SAN MARTIN




Fue un espacio amplio, vacío y olvidado durante gran parte de su existencia. Primero formó parte del arrabal de la ciudad originaria y virreinal. Luego fue destinado a diversos usos militares. Hasta que bien entrado el siglo XX, se convirtió en un lugar destacado de la ciudad. Se colocó el monumento al libertador de Argentina, José de San Martín, y se lo acompañó de un conjunto escultórico de primer orden. Hay, la plaza San Martín es uno de los puntos clave de la ciudad de Buenos Aires. Alberga el cenotafio por los muertos en la Guerra de Malvinas en su barranca del lado este. En conjunto tiene unos de los mejores arbolados de la ciudad, por su variedad y antigüedad.




La plaza se encuentra en el barrio de Retiro, próximo a las terminales ferroviarias de los ramales hacia el centro, norte y oeste del país. Está delimitada por las calles Esmeralda, Arenales, Maipú, Florida, San Martín y las avenidas Santa Fe y del Libertador. Ocupa un lugar central en una zona destacada de la vida elegante y comercial de la ciudad. También está en el centro del área política y financiera. En el lado oeste termina su recorrido la calle Florida, principal calle comercial del centro porteño. En el trapecio formado por las calles San Martín, Florida, Maipú, Torcuato de Albear y la Avenida Santa Fe se encuentran las tiendas más elegantes de la zona y el Hotel Plaza, uno de los más antiguos y elegantes.

En los alrededores de la plaza se construyeron algunos de los edificios más característicos de Buenos Aires. Al oeste está al Palacio Paz, en el 1750 de la Avenida Santa Fe. Construido entre 1902 y 1914, con 140 habitaciones y 1.200 metros cuadrados cubiertos, fue la residencia de la familia del empresario José C Paz, fundador también del diario La Prensa. Desde 1938 es ocupado por el Círculo Militar y en uno de sus extremos está ubicado el Museo de Historia Militar.

En el lado sur, en el 1065 de la calle Florida,  frente mismo a la plaza, se levanta el edifico Kavanagh que, al momento de su inauguración en enero de 1936, fue el más alto de Argentina y Sudamérica con 32 plantas en 120 metros. Sobre el mismo lado, en Florida 1005, está el edificio del Hotel Plaza (hoy perteneciente a la cadena Marriott). Inaugurado en 1909, fue un emprendimiento del empresario Ernesto Tornsquist para celebrar el centenario de la independencia argentina al año siguiente. Es un edificio clave en la arquitectura de Buenos Aires y en sus salones se desarrolló gran parte de la vida de la alta burguesía del país.

Sobre el lado norte, en la calle Arenales, entre Basavilbaso y Esmeralda, se encuentra la sede la Cancillería argentina. En el Palacio San Martín se reciben y agasajas a los visitantes ilustres y a los representantes diplomáticos acreditados. Se lo conoce como Palacio Anchorena porque fue construido en 1909 por el arquitecto Alejandro Christophersen para Mercedes Castellanos de Anchorena, miembro de una de las familias “patricias” argentinas. En 1936 lo adquirió el gobierno argentino y se convirtió en la principal sede de la diplomacia argentina.



En el lado este, al pie de la barranca que antiguamente llevaba al río, hoy se encuentran las tres centrales ferroviarios de las líneas que recorren el centro, norte y oeste del conurbano de la ciudad y del país. En términos edilicios, la más importante de todas es la que fue Estación Central de la empresa Ferrocarril Central Argentino. En 1909 comenzó su construcción en base a un proyecto de los arquitectos Eustace L. Conder, Roger Conder y Sydney G. Follett, y el ingeniero Reginald Reynolds (todos británicos establecidos en el país) y concluyó en agosto de 1915. Es una obra de primer orden con dos naves de 230 metros de largo y 45 metros de luz libre cada una, con 20.000 metros cuadrados de cielorraso, vidriado y en cuya estructura se usaron 8.000 toneladas de acero proveniente de Liverpool. Todos estos lugares forman parte del patrimonio histórico monumental nacional argentino. La plaza San Martín fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1942.

Características


A lo largo de su historia, la plaza ha tenido diversas extensiones y diseños. En algunos momentos fue un  simple baldío, otras plaza de toros, otras asentamiento militar y lugar de entrenamiento y finalmente parque público. Hoy tiene una extensión de 5 hectáreas y las formas, su estructura, fue diseñada por el arquitecto Carlos León Thays. Las principales especies arbóreas son palmeras phoenix, syagrus y canariensis, tilos, sauces, pinos, magnolias grandiflora, roble sedoso, ceibos y araucarias. También hay algunos jacarandás que le dan una coloración violácea en algunos tramos durante las primaveras. Pero paisajísticamente, lo más destacable con los gomeros centenarios, de raíces robustas y enrevesadas, que se encuentran en la parte central, detrás del monumento principal y el conjunto de Palo borracho (Chorisia bombacáceas) del paseo central y pie de la barranca sobre la avenida del Libertador, que le da una coloración amarilla, blanca y rosa durante su floración en los meses de enero a marzo, formando una masa arbórea llamativa desde distintos extremos.

Las principales obras de arte son el Monumento al General San Martín y a los Ejércitos de la Independencia (de Daumas-Eberlein), el Monumento a los caídos en Malvinas  y La duda. Aunque también hay otros trabajos de menor importancia como Hitos de la Argentinidad, que rememora lugares en donde tuvieron eventos militares durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, o los referidos al Regimiento de Granaderos a Caballo, primer grupo militar formado por San Martín el regresar al país y que utilizó ese predio como centro de formación en 1812.



El Monumento al General San Martín y a los Ejércitos de la Independencia está compuesto por una escultura ecuestre de bronce, sobre una base de granito pulido, y cuatro conjuntos escultóricos relacionados con el proceso de la independencia. Son: El Cruce de los Andes, Proclamación de la Independencia del Perú, Batalla de Salta  y Toma de Montevideo. El monumento ecuestre es obra del francés Louis Joseph Daumas y los conjuntos que acompañan son del alemán Gustav Eberlein. La obra de Daumas es de 1862 y la de Eberlein de 1910.  

El Monumento a los Caídos en Malvinas es un cenotafio ubicado al pie de la barranca de la plaza que antiguamente daba al Río de la Plata y que hoy es la Avenida del Libertador. Está formado por 25 placas de mármol negro con los nombres de los 649 combatientes que murieron en la esa guerra desde abril a junio de 1982. Es obra del letrista Eduardo Omar Urich.

La Duda se encuentra en el lado oeste de la plaza, sobre la avenida Santa Fe, en su cruce con la calle Maipú. El motivo es la de un joven creyente que está junto pensativo junto a una Biblia abierta, al tiempo que un anciano a su lado parece interpelarlo. Fue realizada en mármol de Carrara por el escultor francés Louis Henri Cordier, en 1905.

Un poco de historia


Se puede consultar el sitio el Arcón de Buenos Aires , en donde tienen interesante información documental y gráfica de los distintos momentos de la historia de este sitio. En este caso, he preferido reproducir un texto que cita Ricardo M. Llanes en Cuadernos de Buenos Aires nº XLVIII, ANTIGUAS PLAZAS DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, Se trata de un informe del Censo Municipal de Buenos Aires, año 1887, en las hojas 111 y 112. Dice lo siguiente: 

PLAZA GENERAL SANMARTÍN. – Al norte formada por un terreno irregular de 24.630 metros cuadrados. Es una de las plazas más antiguas del municipio.
Se llamó primitivamente El Retiro, aludiendo, según una tradición hoy desautorizada, al retiro o alejamiento de la vida mundana que en ella estableció, en los primeros tiempos de la fundación, un hombre que fundó allí una ermita llamada San Sebastián, de la que no han quedado más restos históricos que la mención que de ella se hace en una mensura del año 1608; y, según otra versión muy respetable, aludiendo a la casa quinta de don Miguel de Riglos, quien la bautizó con aquel nombre. 

Fue durante la colonia plaza de toros, formada por un circo de material, con palcos altos y bajos, que podía contener hasta 10.000 personas y al que concurrían, en las funciones de gala, las autoridades y familias aristocráticas de la colonia.  

En 1807, durante la invasión inglesa, estaba situado en el Retiro un parque que pertenecía al enemigo, y con la toma de él por las tropas patricias se inició la reconquista. Por eso se le puso Campo de la Gloria. 

El año 1878, al celebrarse el centenario del General San Martín, se le quitó el nombre de Plaza de Marte que tenía y se le bautizó con el del Libertador de la América. 

La plaza General San Martín tiene preciosos jardines, formados de plantas ornamentales, una gruta construida durante la administración del ex-intendente Alvear, y la estatua ecuestre del guerrero cuyo nombre lleva. 

Buenos Aires, 15 de septiembre de 1887

Se puede consultar también Cuadernos de Buenos Aires nº 23, donde el mismo autor firma el trabajo Dos notas Porteñas  (La plaza y la manzana)”  en la que hace referencia a la historia de la plaza San Martín. Y como siempre, también se puede hacer una consulta rápida en Wikipedia, en  las notas de referencia alsitio y a los monumentos.

Fotos: ©sarmiento-cms     


 

martes, 29 de agosto de 2017

LIBRERÍA EL ATENEO – GRAND SPLENDID

Es uno de los puntos clave del recorrido cultural turístico de la ciudad de Buenos Aires. Está considerada una de las 10 librerías más importantes del mundo por su esplendor arquitectónico.  El espacio del antiguo cine-teatro Grand Splendid, construido en 1919, fue transformado en librería 81 años más tarde. Desde el año 2000 funciona en su interior la librería El Ateneo, una firma de gran prestigio en el mundo editorial argentino, que inició su actividad comercial en 1912. Al comienzo de este siglo, pasó a formar parte del conglomerado editorial Yenny. Está ubicada en la Avenida Santa Fe 1860, barrio de Recoleta, pleno centro norte de la ciudad.  



La fachada y el portal le dan un sentido general de magnificencia. Pero su ingreso inmediato, salvo por una columnas de mármol y unas escaleras laterales, no revelan demasiado sobre su verdadero interior. En lo que era el vestíbulo del cine-teatro Grand Splendid, hoy se ubican las mesas con las novedades editoriales que semanalmente se renuevan en la librería El Ateneo. A cada lado, de ese espacio, de unos 100 metros cuadrados, donde antiguamente se ubicaban las boleterías, están los estantes con las colecciones de libros de bolsillo y un pequeño mostrador de información. Una vez que se traspasa este lugar, cuyo techo no supera los tres metros, el visitante se enfrenta al mayor espectáculo de libros que se pueda imaginar.

La enorme sala con tres niveles de balcones y palcos impactan a todo aquel que no fue advertido de las características de esta librería, que conserva toda la estructura del  antigua recinto de espectáculos, incluidos el escenario, el telón de terciopelo y el mural en la cúpula del techo.  Luego de la sorpresa, entonces los visitantes tomarán nota que el espacio del patio de butacas está ahora lleno de escaparates, de no más de metro y medio, con libros de toda clase. Y al levantar la vista, en un recorrido de 180 grados, verá las barandas de los balcones con detalles de herrería labrada que engalanan el recorrido, como así también el armado en escayola que decoran la base de los palcos, con formas de concha. En cuanto ascienda a los pisos superiores, no podrá dejar de mirar con atención los detalles de las lámparas que iluminan esos balcones donde anteriormente estaban las butacas.

Las cifras de visitantes son variables según los meses del año, incrementándose notablemente en tiempos de vacaciones veraniegas o escolares invernales. Pero hay un número estándar  que se ubica entre las 3.000 y 3.500 personas por día. El sitio tiene un gran reconocimiento internacional, por lo que es lugar de visita obligada para el turismo. Las ventas de libros, según una estadística que difundió la propia empresa en el año 2008, superan  los 700.000 ejemplares por año. Se entiende que estas cifras – siderales si se las compara con cualquier librería – varían de acuerdo a los períodos económicos cambiantes de Argentina. Pero, en todo caso, deben servir de indicativo de la magnitud del lugar.


Un poco de historia.

El edificio es una construcción del primer cuarto del siglo pasado. Fue inaugurado en mayo de 1919, pero su construcción comenzó dos años antes. “Max” decidió construir una gran edificio para instalar un nuevo teatro sobre los cimiento de lo que había sido el Teatro Nacional Norte. “Max” era el apodo con el que todos conocían al empresario de origen austríaco Mordechai David Glücksman, uno de los tantos inmigrantes llegados el Río de la Plata a finales del siglo IX y principios del XX. A ese nuevo teatro lo llamó Grand Splendid.

El edificio tiene 10 plantas que, por supuesto, no ocupó el teatro. Pero tal como era el modelo de negocios de la época, Glücksman pensó en aprovechar la inversión para hacer departamentos para renta. Esa era una forma de rentabilizar o autofinanciarse el deseo de tener un teatro propio. Como era también la costumbre de la época, el trabajo se dividía en diseño y construcción. Eso puede verse en los registros de las fachadas de todos los edificios construidos en esa época a lo largo de la Avenida Santa Fe. En concreto, la primera parte (diseño) les correspondió al estudio de arquitecto Peró y Torres Armengol y la construcción estuvo a cargo de los arquitectos Pizony y Falcope. Lo más destacable de esta construcción, en su aspecto exterior, son los forzudos que sostienen los balcones de la tercera planta, la línea central de balcones y el arco que está a la altura de la primera planta y que servía de pórtico general del teatro.


El teatro, que luego amplió sus funciones al cine también, tenía un patio de butacas con capacidad para 500 personas, tres niveles de balcones en todo el perímetro en herradura y palcos laterales a cada lado del escenario. Este contaba con la mejor tecnología de la época, con una caja de más de 10 metros de profundidad y casi 10 metros de alto, con telón a la italiana de terciopelo rojo, que aún se conserva. En la parte central hay una cúpula decorada con un mural.

Por el escenario del Grand Splendid desfilaron las grandes figuras de la época, tanto del teatro como de la canción, como Ignacio Corsini o la orquesta de Roberto Firpo, quien compuso el tango “Grand Splendid” en 1927. Carlos Gardel hizo en 1920 sus primeras grabaciones en disco en el sello Nacional Odeón, propiedad de Glücksman y que funcionaba en la parte alta del teatro. También fueron famosos los concursos de tango que organizaba el empresario en su teatro, conel fin de descubrir y proyectar nuevas figuras. Es el caso de Paquita Bernardo que, aunque no ganó un concurso, sí figuró entre las finalistas de la edición de 1924. Todo este movimiento musical y de cantantes, también fue promovido e impulsado a través de la radio que se llevaba el mismo nombre del teatro, pero que era propiedad de los empresarios Antonio Devoto y Benjamín Gache, y que fue inaugurada en mayo de 1923.


La Librería

La librería El Ateneo es una marca tradicional argentina. Fue fundada en 1912 y a partir del año 2000 pasó a ser propiedad del Grupo Ilhsa que también es dueño de la cadena de librerías Yenny. Ese año la empresa se hace cargo del edificio del cine-teatro Grand Splendid, con la decisión de instalar la principal de sus 34 sucursales distribuidas en el país. Resuelven invertir tres millones de pesos (dólares en esa época por la paridad bancaria) en la remodelación y adaptación del lugar. La responsabilidad del diseño y dirección de obra se la encargan al arquitecto Fernando Manzone.

Con el nuevo uso y ordenamiento, el antigua teatro Grand Splendid – ahora convertido en librería  El Ateneo – mantuvo el esplendor original, destacándose la pintura de la cúpula, los balcones originales y la ornamentación general intacta que se puede apreciar en las columnas interiores, los detalles de diseño en las lámparas de iluminación. Incluso, como se mencionó anteriormente, conserva el telón de terciopelo como parte de este gran show de libros. En el interior del escenario funciona un restaurante y cafetería, donde también hay un piano con el que músicos amenizan la lectura. Porque tanto en los palcos como en reservados de las galerías o en sillones ubicados a un costado, en el antiguo patio de butacas, los visitantes pueden leer libros sin obligación de compra. Un detalle nada frecuente en la mayoría de las librerías.


El local de la Avenida Santa Fe es el de mayor cantidad y diversidad de oferta de la cadena, y de cualquier librería argentina o latinoamericana. Por su diseño arquitectónico, su capacidad de exhibición y oferta y los espacios interiores, está entre las diez librerías más importantes del mundo. Tiene un stock superior a los 120.000 títulos con stock físico. Entre ellos hay 1.200 títulos de poesía, 4.000 en diversas lenguas distintas al castellano y 1.000 títulos de crítica literaria. Son solo ejemplos de la magnitud del lugar.

La Cúpula

Es una obra de Nazareno Orlandi, un artista italiano, nacido en Áscoli, que llegó en 1890 a Buenos Aires procedente de Florencia, luego de haber ganado la edición del año 1887, dela Bienal de Venecia. Las medidas de la cúpula son de 20 m x 19 m x 3,65 m. La obra es una representación alegórica de la paz, pintada en 1919 a modo de festejo por el fin de la Gran Guerra. En este caso La Paz está representada por una figura femenina, serenamente sentada  en una escalinata rodeada de flores, secundada por diferentes representantes del  mundo en conflicto. Luego palomas, ninfas y guirnaldas hacen las veces de custodia y alabanza de la paz.  

Otra figura femenina en el sitio opuesto al gran tema, sobre la izquierda, sostiene un proyector de cine cuyo film es una cinta envolvente de paz, como conectando la nueva tecnología con las alabanzas hacia el amor, la paz y la concordia, logrando el conjunto una armoniosa composición académica.

Imágenes de producción propia.
Nota: para mayor información, consultar este enlace de Wikipedia

miércoles, 16 de agosto de 2017

LA TORRE DE LOS INGLESES

La Torre de los Ingleses o Torre Monumental es un emblema de la ciudad de Buenos Aires, junto al Obelisco. Es una donación de la comunidad británica por el Centenario de la Independencia. Se inauguró en 1916. Tardó 6 años su construcción. Tiene 60 m de altura, divididos en 8 plantas, agrupadas en 3 secciones. El reloj es una copia, a una escala menor, del Big Ben de Londres. Tiene cuadrantes de opalina de 4,40 m de diámetro, un péndulo que pesa 100 kg, 5 campañas de bronce, una de ellas de 7 toneladas,  y un carrillón estilo Westminster, de 3 toneladas, que suena cada cuarto de hora. En el sexto nivel tiene un balcón en voladizo que funciona como mirador.



Primero fue la “Torre del reloj” y luego pasó a denominarse genéricamente como la “Torre de los Ingleses”. Después de la Guerra de las Malvinas, se denominó oficialmente “Torre Monumental”. La plaza,  donde está instalada, dejó de llamarse Plaza Britania, para ser nombrada como Fuerza Aérea Argentina. Pero el fervor nacional de entonces (plasmado en un decreto y en una ceremonia el 24 de mayo de 1982) no alcanzó para cambiarle el nombre en el imaginario popular, que la sigue llamando la “Torre de los Ingleses”.

Tiene 60 metros de altura divididos en 8 plantas que, a su vez, están agrupadas en 3 secciones. En el primer tercio del siglo XX fue la estructura más alta de Buenos Aires. Mérito que terminó el 23 de mayo de 1936, cuando fue inaugurado el Obelisco, cuya altura es de 67,5 metros.  Sin embargo, siguió siendo el lugar específico para mirar a Buenos Aires desde el aire. En el sexto nivel tiene un balcón en voladizo, que hace las veces de mirador, desde donde se puede ver el barrio de Retiro, la principal estación ferroviaria dela ciudad, el puerto de Buenos Aires, la barranca y arboleda de la Plaza San Martín y hacia el sur todo el complejo de edificio modernos de Las Catalinas Norte y la ribera del Río de la Plata en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur. Una visión amplia y extensa en 360 grados, que no se da en otro sitio de la ciudad.

En el sitio donde está emplazada fue el espacio natural del río. Hacia el 1900, el agua ocupaba mansamente ese lugar. Sobre lo que hoy es la Av. Del Libertador y Av. Ramos Mejía (extremo oeste de la terminal ferroviaria de Retiro) estaba el Hotel de La Rotonda, un centro destinado a albergar inmigrantes temporalmente. Pero hacia 1910, todo ese espacio había sido ganado al río mediante rellenos. Donde hoy está la torre, estaba instalada la Usina de Gas de Retiro, desde donde se distribuía el combustible para el alumbrado público. Las zonas aledañas como la actual plaza San Martín, era un simple baldío, y la terminal ferroviaria recién se empezaba a construir. Se iba a inaugurar en agosto de 1915.


Donación, Diseño  y Construcción

Los visitantes de hoy, pueden leer en la entrada principal, una placa de mármol que tiene grabada la siguiente leyenda: “Los residentes británicos al Gran Pueblo Argentino Salud, 25 de mayo de 1810-1910”. Es el testimonio de gratitud de la inmigración británica a estas tierras, al cumplirse el Centenario de la Independencia de Argentina o, lo que es lo mismo, del nacimiento como país. En septiembre de 1909, las autoridades argentinas aceptaron el ofrecimiento de esta comunidad y al año siguiente se expusieron los proyectos en el Salón del Bon Marché, un espléndido centro comercial de entonces, por su arquitectura, que hoy ocupan las Galerías Pacífico.

El diseño ganador del concurso, fue el presentado por el arquitecto inglés Sir Ambrose MacDonald Poynter, uno de los nietos del fundador del Royal Institute of British Architects. La construcción correspondió a la firma inglesa Hopkins y Gardon.  Todos los materiales de construcción – salvo el agua y la arena – incluidos los obreros y personal técnico, fueron traídos de Inglaterra. No obstante las previsiones técnicas y de material, la columna conmemorativa original, luego transformada en torre, no pudo ser inaugurada en la fecha prevista. Se argumenta que la muerte del rey Eduardo VII impidió que la delegación británica asistiera a los festejos del Centenario. Recién en noviembre de 1910 se colocó la piedra fundamental, pero los trabajaron colapsaron por las dificultades ocasionadas por el desarrollo de la Primera Guerra Mundial. A esto se debe agregar que la empresa de gas, no desalojó los terrenos hasta 1912. Finalmente el monumento fue inaugurado el 24 de mayo de 1916, día en que los británicos festejaban el “Empire Day” (Día del Imperio).

Es de estilo neo-renacentista. Y aunque en la mayoría de las descripciones históricas, se la identifica como una réplica, a menor escala, del Big Ben de Londres, la verdad en que no se parecen en nada, salvo que ambas tienen un reloj en la punta. Ese reloj si es una réplica del Big Ben. Pero lo que sí tiene de británico, es el estilo palladiano o neopalladiano que tan popular fue en el Reino Unido a mediados del siglo XVII. Como se mencionó antes, los materiales fueron traídos de Gran Bretaña, desde las piedras y cemento Portland y los mármoles,  hasta los ladrillos tipo Leicester que recubren el tercio medio de la torre.

La estructura se emplaza sobre un basamento con cuatro escalinatas a cada lado y vertederos en sus esquinas. La entrada principal mira al lado oeste, en dirección a la plaza San Martín. El pórtico tiene un par de columnas laterales, arriba se encuentra el mármol con la leyenda dedicatoria de la comunidad británica en Argentina. Por aquí se accede a un interior espacioso, que tuvo una boiserie labrada en sus orígenes pero que se quemó  en 1982, luego de un atentado provocado por fanáticos durante la contienda de Las Malvinas. Allí hay un ascensor de época, vidriado y enrejado artístico que, al ir ascendiendo, se puede ver el péndulo del reloj. El recorrido es hasta la sexta planta donde está el mirador. 



Sobre la entrada principal y las restantes caras de la Torre existe un friso en el que se alternan triglifos y metopas ornamentadas con soles y diferentes emblemas del Reino Unido de Gran Bretaña. Puede reconocerse la flor del cardo, emblema de Escocia (desde el año 1540), la rosa de la Casa Tudor, el dragón rojo de Wales y el trébol de Irlanda. En dos de los lados, están los escudos de Argentina y el Reino Unido. Además, se destacan los emblemas de Inglaterra y Escocia. Un unicornio y el león rampante enmarcan dos leyendas escritas en francés: “Dieu et mon droit” (“Dios y mi derecho”) y “Honni soit qui mal y pense” (“Deshonor al que piense mal de esto”), Orden de la Jarretière en Inglaterra.

En la sexta planta está – como se explicó – el mirador. En la séptima está el reloj. Y en la octava se encuentras las campanas y el carrillón del reloj. Todas ellas resguardadas en el interior de una cúpula octogonal que, al mismo tiempo, está rodeada por un balcón balaustrada y cuatro columnas. Esta cúpula está cubierta por láminas de cobre y cabriadas de acero. Encima – para rematar el vértice de la torre, hay una veleta que representa una fragata de tres mástiles de la época isabelina.

El Reloj.  

A los 45 metros, está el reloj que fue puesto en funcionamiento por los relojeros argentinos Rodolfo Knopp y Nicanor Insúa. Pero su diseño y estructura es de la firma Gillet & Johnston, de Croydon, Inglaterra. Realizado en 1914, es una réplica a menor escala del que tiene el Big Ben de Londres. Durante 70 años, este reloj funcionó coordinadamente con la hora oficial argentina y era el punto de referencia horaria de la ciudad. Hoy no es tan estricto ese aspecto. No obstante, es uno de los relojes significativos que tiene Argentina, junto con el del Palacio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.



Posee cuatro cuadrantes de opalina de 4,40 metros de diámetro, con un péndulo que supera los 4 metros de largo y pesa más de 100 kg. Las piezas que conforman su estructura central de funcionamiento, pesan una tonelada. El mecanismo de relojería está formado por un armazón “Flat Bed” gigante, un escape de gravedad como el que se utiliza para el Big Ben, y mecanismo de recarga automática. La musicalidad es cada cuarto de hora y se expresa a través de un carrillón de Westminster de cinco campanas. El funcionamiento incluye un sistema de silenciamiento nocturno. Las campanas están ubicadas en la última planta, encima del mecanismo de relojería, propiamente dicho. Son de bronce. Pesan alrededor de 4 toneladas cada una, aunque la mayor alcanza las 7 toneladas. A su vez, el carillón que suena cada 15 minutos, pesa unas 3 toneladas.


Se puede consultar también: